Lo primero que nos llama la atención cuando conocemos a alguien por primera vez es su mirada. Nos fijamos en los ojos y su contorno porque nos indica cuál es el estado de ánimo y la edad de la persona. Nos dice si está feliz, si está triste, si está enfadada, También nos da información sobre la edad que tiene, si es mayor o joven, y lo que en realidad estamos buscando es la armonía entre cómo se siente el paciente o la edad del paciente y lo que expresa su mirada.
¿Cómo podemos mejorar el aspecto de tu mirada?
Para tratar los cambios que se producen en la zona periocular utilizamos diversas técnicas en función de lo que queramos modificar. Es importante realizar una buena valoración del paciente antes de decidir qué queremos corregir.
Entre otras cosas podemos modificar la altura de las cejas, algunos pacientes tienen cejas que descienden con el tiempo y se les puede realizar un lifting o levantamiento de cejas. También podemos hacer blefaroplastia superior para corregir la piel que se acumula a nivel de las pestañas, y que además de posible afectación en superficie ocular, suele dar una apariencia de mayor edad.
En otras ocasiones, resulta necesario levantar el margen del párpado superior ya que porque cuando se baja puede hacer que una persona se vea más cansada. Tras la intervención los pacientes se ven más frescos y despiertos.
En cuanto al párpado inferior, las técnicas quirúrgicas que utilizamos suelen la blefaroplastia inferior, fundamentalmente por vía conjuntival, acompañado de transposición grasa en los casos indicados, lifting transconjuntival de la mitad de la cara, o midface lift. Existen otras técnicas menos invasivas, como el uso de toxina botulínica, para tratar las arrugas dinámicas en el área de los ojos, el uso de inyecciones de volumen para restaurar el volumen que se ha perdido con el tiempo, y técnicas que incluyen exfoliación y rejuvenecimiento para eliminar arrugas estáticas.
¿Los resultados son favorables?
Los resultados que obtenemos son naturales y armoniosos para cada paciente, y siempre teniendo en cuenta sus limitaciones anatómicas particulares. Lo principal es tener una valoración adecuada y exhaustiva del paciente para determinar los cambios sufridos y elegir la técnica más adecuada para lograr los mejores resultados. De hecho, además de mejorar la estética del paciente, la finalidad también es aumentar la autoestima del paciente y hacerlo sentir más saludable.