Ojo Lloroso (Lagrimeo excesivo)
Para que la superficie ocular se mantenga sana, ésta debe permanecer lubricada.
El sistema lagrimal consta de una glándula especializada que se sitúa en el tercio externo del párpado superior y produce lágrimas.
Cada vez que parpadeamos, el párpado extiende las lágrimas sobre la superficie del ojo y bombea el exceso de lágrimas hacia un pequeño conducto que drena a la nariz.
Ojo seco
El ojo seco surge cuando la glándula produce una cantidad insuficiente de lágrima.
El paciente siente quemazón, ardor y sensación de arenilla bajo los párpados.
Las lágrimas artificiales y las pomadas lubricantes alivian la irritación ocular. Si los síntomas persisten tras usar colirios, el especialista analiza ocluir los puntos lagrimales para retener la humedad.
Ojo lloroso
El ojo lloroso ocurre cuando la glándula produce lágrima pero el conducto de drenaje nasolagrimal se bloquea. El fluido acumulado se desborda continuamente sobre el borde del párpado y corre por la mejilla.
La retención de fluido dentro del saco lagrimal provoca infecciones molestas como la dacriocistitis. Esta infección genera dolor e hinchazón en el canto interno del ojo.
Si el lagrimeo constante altera la calidad de vida, el cirujano realiza una intervención para crear una nueva vía de drenaje en Barcelona.